Low maternal mortality rates in Chile
Low maternal mortality rates in Chile. Maternal deaths per 100,000 live births. Photo credit: The MELISA Institute

Maternal deaths per 100,000 live births.
photo credit: The MELISA Institute

By Professor Elard Koch

In a recent article by Liz Ford published in The Guardian on the 25th of April (2014), Chile is portrayed as one of the six countries in the world that bans abortion even when the mother’s life is in danger, and where deaths due to illegal abortion account for as many as 40% of all maternal deaths in the country. These assertions are in direct contrast to the internationally recognised image of Chile as a country that safeguards motherhood and childhood, and currently boasts the lowest maternal mortality in Latin America, second only to Canada in the American continent.

In this regard, maternal deaths due to abortion complications decreased 99% between 1957 and 2009 in Chile, and the downward mortality trend was continuous before and after abortion ban in 1989. Currently, less than 3% of all maternal deaths are related to an abortive outcome (mainly secondary to ectopic pregnancy and/or other pathologic conditions), additionally decreasing from 10.8 to 0.39 per 100,000 live births between 1989 and 2009. In other words, the current absolute risk of dying from abortion in Chile is about one in four million for women between 15 and 49 years old.

Fortunately, after an active correspondence exchange between the Readers’ Editor of The Guardian and the MELISA Institute, a non-profit private biomedical research institution with headquarters in the city of Concepción, Chile, The Guardian acknowledged that one of the United Nations (UN) documents quoted in the article was outdated. A thorough reading of the document revealed a series of errors both in the statistics of deaths due to abortion, and the contribution of abortion-related deaths to overall maternal deaths. For instance, it states that “deaths from illegal abortion declined from 118 to 24 per 100,000 live births between 1964 and 1979”. First, it is very difficult to quantify illegal abortions in countries with less permissive legislation. Second, recent peer-reviewed studies using official data indicate that abortion-related deaths (deaths due to all types of abortion, including ectopic pregnancy, spontaneous abortion or unspecified abortion) were 89.0 and 23.4 deaths per 100,000 live births between those years.

In an amendment of the article on the 9th of May, The Guardian removed the paragraph regarding the 40% contribution of abortion-related deaths to total maternal death in the country. Such an amendment is not only a demonstration of the journalism ethics in The Guardian but also is a clear acknowledgement of the actual statistics and the progress made in maternal health in Chile.

The other UN document quoted by the writer regarding abortion policies around the world indeed lists Chile as one of the six countries in the world banning abortion even in cases where the mother’s life is at risk. The Guardian stands by such assertion in their article (see correspondence). Close inspection of the UN document, however, specifically in its methodological notes, revealed that for the cases of Chile, El Salvador, Malta, and Nicaragua, “it is not clear whether a defence of necessity might be allowed to justify an abortion performed to save the life of the woman”. Accordingly, the UN recognizes that Chile does not display an explicit law allowing abortion in cases where the mother’s life is at risk but under such law, abortion is a medical ethics decision rather than a legal issue, as long as its practice is not the final goal. In fact, this interpretation is supported by the Chilean College of Physicians. Therefore, such nuances of the Chilean law make a big difference when making judgements over misleading information, especially when misinformation may damage the international image of a country.

Why is this correction important? The answer is very simple. In order to preclude any kind of misinformation to the general public, it is important to provide actual and accurate statistics of maternal mortality when dealing with delicate and controversial subjects such as abortion, especially if the international prestige of a country is at stake. Erroneous statistics lead to erroneous conclusions and therefore, we celebrate the amendment made by The Guardian.

Finally, after reading The Guardian’s article, a subtle question remains to be addressed on this issue:  How can a law of therapeutic abortion decrease maternal deaths in Chile if virtually no women are dying from abortion nowadays? At least, it is hard to understand the logic behind this argument.

Entendiendo correctamente el aborto en Chile: Una corrección necesaria en el periódico inglés The Guardian

Por Profesor Elard Koch

En un artículo publicado por Liz Ford el 25 de Abril en The Guardian, Chile se presenta como uno de los seis países en el mundo que prohíbe el aborto incluso cuando la vida de la madre está en peligro y donde las muertes causadas por aborto ilegal llegan al 40% del total de las muertes maternas en el país. Estas aseveraciones contrastan directamente con la imagen de Chile, reconocida internacionalmente, como un país que protege la maternidad y la infancia,  y que actualmente posee la menor mortalidad materna en Latinoamérica, seguida en el continente americano sólo por Canadá.

En este sentido, las muertes maternas causadas por complicaciones del aborto se redujeron 99% entre 1957 y 2009 en Chile, y la tendencia hacia esta baja  fue continua antes y después de la prohibición del aborto en 1989. Actualmente, menos de 3% de las muertes maternas se relacionan con aborto (principalmente por embarazos ectópicos y/o otras condiciones patológicas), además disminuyendo desde 10,8 a 0,39 por 100,000 nacidos vivos entre 1989 y 2009. En otras palabras, el riesgo absoluto de morir por aborto en Chile es del orden de uno en cuatro millones de mujeres entre 15 y 49 años actualmente.

Afortunadamente, después de un intercambio de correspondencia entre el Editor de Lectores del The Guardian y el Instituto MELISA (una institución privada de investigación biomédica avanzada con sede en la ciudad de Concepción, Chile), The Guardian reconoció que uno de los documentos que utilizó como base del artículo, escrito por las Naciones Unidas, se encontraba desactualizado. Una lectura más profunda de dicho documento base, reveló una serie de errores tanto en las estadísticas de aborto ilegal como en la proporción de muertes relacionadas al aborto sobre el total de muertes maternas. Por ejemplo, declara que “las muertes por aborto ilegal disminuyeron desde 118 a 24 por 100,000 nacidos vivos entre 1964 y 1979”. Primero, es muy difícil cuantificar el aborto ilegal en países con legislaciones menos permisivas y segundo, los estudios publicados usando datos oficiales indican que las muertes relacionadas por aborto (muertes que incluyen todos los tipos de aborto, incluyendo embarazo ectópico y aborto espontáneo) cayó desde 89,0 a 23,4 muertes por cada 100,000 nacidos vivos entre 1964 y 1979.

En una corrección del artículo realizada el 9 de Mayo, The Guardian eliminó el párrafo que erróneamente afirmaba que 40% a las muertes maternas en Chile eran producidas por aborto ilegal. Esta corrección no sólo demuestra la ética periodística del periódico inglés, sino que también es un claro reconocimiento de las estadísticas reales y del progreso realizado sobre la salud materna en Chile.

El segundo documento de las Naciones Unidas, citado en el escrito del periódico inglés, se refiere a políticas de aborto alrededor del mundo, situando a Chile como uno de los seis países que prohíbe el aborto incluso en caso que se encuentre en riesgo la vida de la madre. The Guardian  sostiene esta afirmación en su artículo (ver correspondencia). Sin embargo, una inspección detallada revela, en sus notas metodológicas, que para los casos de Chile, El Salvador, Malta y Nicaragua “no está claro si en defensa de la necesidad se puede permitir la justificación de realizar un aborto para salvar la vida de la madre”. De acuerdo con lo anterior, el documento de Naciones Unidas reconoce que Chile no tiene una ley explícita prohibiendo o permitiendo el aborto en casos de riesgo de vida de la madre. Incluso bajo la presente legislación, el aborto es considerado una decisión de ética médica y no un problema legal, siempre y cuando dicha práctica no tenga como objetivo principal el aborto. De hecho, esta interpretación es apoyada por el Colegio Médico de Chile. Por lo tanto, estos matices de la ley chilena hacen una gran diferencia cuando se hacen juicios basados en información inexacta, sobre todo cuando información errónea puede dañar la imagen internacional de un país.

¿Por qué es importante esta corrección? La respuesta es muy simple. Con el fin de evitar cualquier tipo de información errónea en la opinión pública, es importante entregar estadísticas actuales y precisas de mortalidad materna cuando se trata de asuntos controversiales y delicados como el aborto, especialmente si el prestigio internacional de un país está en juego. Estadísticas erróneas conducen a conclusiones erróneas. Por eso, celebramos y agradecemos la corrección realizada por The Guardian.

Finalmente, después de leer el artículo en el períodico inglés, aún permanece una sutil pregunta: ¿Cómo una legislación de aborto terapéutico puede disminuir las muertes maternas en Chile si virtualmente no hay mujeres muriendo por aborto en el presente? Al menos, es difícil comprender la lógica detrás de este argumento.

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